Se determinó entre otros valores que, la sostenibilidad social, es importante para poder garantizar que, las políticas públicas, perduren en el tiempo. La misma, debe estar arraigada en el tejido social y en la identidad de la comunidad. Diálogos Nuevos en Política se llevó adelante con entusiasmo y participación su segundo II encuentro. Para esta oportunidad se trabajó en torno a las «estrategias territoriales: la participación popular en las políticas públicas locales». El mismo, se desarrolló en el hotel Centro, el miércoles último con importante y entusiasta participación de jóvenes y dirigencia política y social.
La mesa panel conformada por la intendente de la ciudad de Forres, Belén Abdala, el politólogo y Licenciado Diego Ramos -desde la Cátedra Abierta de Filosofía Política y Religión-, y el escribano, Gustavo Darchuk, referente de Unidad y Federalismo (PJ) y el diputado provincial FC, Dr. Martín Díaz Achaval del Centro de Estudio para el Desarrollo y la Integración, fueron los encargados de abrir el debate con los participantes.
Importante convocatoria y presencias destacadas. Estuvieron presentes los intendentes de Tintina, Dr. Mario Cantoni y de Pozo Hondo, Alejando Albornoz.
En un ámbito dinámico y a partir de los disparadores de los panelistas, se propuso trabajar en lineamientos comunes hacía una nueva visión de las políticas públicas en relación a la participación popular.
En un intercambio de idas y vueltas con el público presente, los panelistas coincidieron en que la eficacia de una intervención estatal no reside únicamente en la precisión del dato estadístico, sino en la legitimidad que le otorga el saber situado de las vecinas y vecinos. Esto permite, (coincidieron los panelistas) no solo trabajar sobre el sentido de pertenencia vecinal territorial y el compromiso del cuidado de las obras públicas, sino también en sentirse parte de una agenda común de las políticas públicas.
El debate se intensificó y enriqueció sobre dos puntos claves: la necesidad de construir democracia y política desde la cotidianidad, valorar al vecino como actor principal y a replantear la urgencia en trazar un nuevo mapa político de participación popular, sacando a la vieja política del territorio.
Las conclusiones colectivas giraron en tres ejes fundamentales:
Democratizar el diagnóstico para poder identificar las necesidades, no desde el escritorio, sino desde la asamblea y el encuentro comunitario. De este modo, la corresponsabilidad territorial surge como segundo eje clave entendiendo la implicancia de un ejercicio de ciudadanías plurales que transformen al vecino de un «beneficiario pasivo» de servicios en un actor político con capacidad de planificación, cuidado y control sobre las obras y programas que afectan su entorno.
Estos dos ejes llevaron a la formulación de un tercer eje conclusivo, y que es justamente la sostenibilidad social; es decir poder garantizar que las políticas perduren en el tiempo al estar arraigadas en el tejido social y en la identidad de la comunidad.
Finalmente las y los jóvenes presentes provocaron la iniciativa de proponer una nueva mesa panel de juventudes que disputan sentidos nuevos de participar en política.